La banalidad del mal
Publicado por Roski | en Evil Inside Me | el 01-10-2008
Etiquetado como : psicopatas
Adolf Eichmann era un hombre gris, un burócrata, un fiel cumplidor de la ley. Él no tuvo la culpa de nacer en un mundo donde la ley era atroz. Simplemente cumplía órdenes, hacía su trabajo de la mejor manera posible: llevar “cosas” del punto A al punto B.

El problema era que el punto A era Europa, el punto B Auschwitz y las “cosas” familias judías. Eichmann no era más que un transportista, a gran escala eso sí.
En 1945 este coronel de la SS consiguió huir a Argentina. Allí llevó una vida gris y tranquila. Siguió siendo un fiel cumplidor de la ley, de otra ley evidentemente. Pero conforme pasaban los años se fue dando más importancia. Empezó a conceder entrevistas, a hablar demasiado. El MOSSAD lo secuestró y lo llevó a Jerusalén. Allí fue enjuiciado y ajusticiado.
Eichmann pagó por los pecados de una nación. Los Juicios de Nuremberg fueron irregulares y poco satisfactorios. Israel se planteó el juicio a Eichmann (1961) como una forma de venganza total. El termino “chivo expiatorio” estaría bien empleado.
Toda esta historia esta recogida en Eichmann en Jerusalén : un estudio sobre la banalidad del mal de Hannah Arendt, uno de los libros fundamentales para entender el siglo XX, para comprender la naturaleza del MAL, su banalidad.
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