¡Tres calaveras! ¡Ja! ¡A la mierda tu Guerrero del Kaos!
Puede que muchos no os acordéis, pero hubo un tiempo en el que no existían videoconsolas y los niños no necesitaban del FIFA y de un multipad para reunirse en una casa a disfrutar de su tiempo de ocio. Son muchas las cajas que ahora cogen polvo en el armario de muchos veinteañeros, pero hubo un juego responsable de ser la primera piedra de contacto con otro tipo de entretenimiento muy alejado del Monoply o el Trivial. No fue otro que HeroQuest.





