Starship Troopers

Publicado por Der Wittenbergman | en Space Madness | el 05-06-2008

Esta entrada está dedicado a la película. Encuentro la aclaración importante porque mientras buscaba información me topé con que existe un anime de Starship Troopers, pero me fue imposible verlo al tiempo de estar escribiendo esto. Me disculpo con los otakus, y con todos los lectores por el post tan chiquito.

Recuerdo la primera vez que la vi. En mis tiempos no había eMule o BitTorrent, y conseguir un “respaldo” de una película era algo imposible. Tenías que ir al cine y atenerte a lo que te fueran a poner, rentar un VHS o esperar a que la pasaran en la tele. Precisamente en el cañón de rayos catódicos fue que conocí la historia de Johnny Rico y sus amigos soldados, que peleaban contra una raza de insectos gigantes que lo mismo lanzaban plasma por el recto a velocidades capaces de hacerlo llegar al espacio como destazaban a los inocentes jóvenes que creían que sobrevivirían a una pelea contra un artrópodo de cinco metros de alto y garras como estacas. No hace falta ser un estudioso de la psicología de las masas para darse cuenta que algo así impresiona a cualquiera. Yo estaba encantado. Luego la pasaron una, y otra, y otra vez, y en cada iteración le restaban 30 segundos al metraje. Actualmente dura una hora y media con comerciales. Sin embargo, lo importante sigue allí: los desmembramientos, las hordas de monstruos, los latigazos, la Cadena Federal y todo eso. Perdonen si empiezo de golpe, pero es que soy fan. Más después del salto.

“¿Quiere saber más?


Vamos pues a la parte aburrida. Starship Troopers (en España “Tropas del Espacio” y acá en México “Invasión”) es una adaptación de la novela del mismo nombre de Robert A. Heinlein. En ella se cuenta la historia del susodicho Juan Rico (filipino, por cierto) y su vida en la Infantería Móvil, el cuerpo principal del ejército de la Federación. Describe con tal detalle la disciplina férrea, el adiestramiento, la experiencia de combate y el equipo de los cuerpos militares, que no por nada es una de las lecturas oficiales del Ejército de los Estados Unidos. Aunque no le faltan críticas por el supuesto militarismo (qué esperaban de una novela que habla precisamente del ejército) y supuesto fascismo, es material de primera clase para una película en esta época de crisis de guiones. La tarea cayó en las manos de Paul Verhoeven, el artífice de hermosas películas familiares como RoboCop y Total Recall, famosas todas por su tratamiento exagerado y casi caricaturesco de las historias, así como por su violencia gratuita y porqué no, por lo divertidas que son. Starship Troopers toma esos elementos y los eleva al cubo, creando la cinta más absurda, satírica y chusca (y claro, con más muertos y amputados) que tiene en su haber el holandés, claro, tomándose muchas libertades. El tono de la novela dista mucho de ser chistoso: es una oda al ejército, y como tal, tiene un aire solemne y profundo. El equipo de la infantería móvil no se parece mucho al descrito en el libro: mientras que allí es una armadura apabullante que deja chico a Master Chief, en la película es apenas un traje para jugar paintball. Y ni que decir tiene el absurdo de mandar a un montón de soldados sin algún apoyo aéreo o de artillería a una posible carnicería.

Johnny Rico (Casper Van Dien) es un joven estudiante de Buenos Aires (sí, es argentino aunque no lo crean) que se ve enfrentado a la decisión más importante de su vida: entrar al servicio (cuyo premio es la ciudadanía, una virtud cívica que nunca nos explican para qué sirve) y seguir a sus amigos, a su novia (Carmen Ibañez, o Dennise Richards en el mundo real) y a prácticamente toda su generación o trabajar para sus padres y ser un civil común y corriente. Para nuestro entretenimiento, escoge la primera opción, y la película se convierte en Full Metal Jacket (Cara de Guerra en latinoamérica y La Chaqueta Metálica en España) pero para niños amantes de la acción. Tiene a su campamento, a su instructor férreo, El Sargento Zim (Clancy Brown), y hasta su episodio trágico en el entrenamiento. Luego viene la parte de la guerra, que es básicamente una pugna para barrer de la galaxia a una raza de insectos gigantes con el poder de viajar por el espacio y atacar a la Tierra con asteroides desviados por plasma, y todo se vuelve un festín de quemados, empalados, explosiones, líquidos verdes y un montón de cadáveres: “100 000 muertos en una hora”, dicen las noticias. No les cuento más porque nuestra intención es no arruinarles el viaje, que es muy estimulante. El mundo del futuro está familiarizado con la violencia hasta el extremo en el que transmiten incursiones militares y ejecuciones de presos en vivo y en directo. Los estudiantes son adoctrinados para llenar las oficinas de reclutamiento y las barracas del ejército. Los soldados son llevados a pelear en mundos deshabitados y hostiles contra enemigos que tienen poca o ninguna relación con ellos. Por todas partes se proclama la victoria y la necesidad de más reclutas… cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

¡Corran, allí viene un crítico!

Precisamente ese es el mayor acierto de la película: más allá de la acción palomera, de lo que se separa de la fuente original o de las malas actuaciones, es una burla a un sistema militarista con ansias de poder absoluto: no por nada se oye por allí: “los humanos, no el insecto, dominarán la galaxia”. Casi podemos imaginar que estamos en un megacine del futuro, tragándonos esta obra como los estadounidenses o los alemanes veían sus respectivos filmes de propaganda. Los personajes (y los act
ores, dicho sea de paso) son más planos y monocromos que una hoja de papel, además de que nunca nos creeríamos que forman parte de ejército alguno. La Federación es el imperio supremo, salvaguarda de la humanidad, pero en su tono, sus acciones y hasta en su estética recuerdan mucho a los nazis, con sus gris omnipresente, o a EU con la transmisión de una incursión militar en red global. Inquietantemente, Klendathu es un planeta distante, con abundancia de parajes desérticos y estériles (¿Alguien dijo Iraq?), y el enemigo es pintado como una amenaza para todos nosotros, una raza extraña con la fuerza suficiente para subyugarnos, superior en número y en efectividad. Resulta hasta tentador pensar que la infantería está tan desprotegida porque toda la guerra es un simple instrumento para mitigar la presión demográfica sobre un planeta Tierra exhausto, y la tragedia de Buenos Aires (ups, más spoilers, me disculpo) fue un embuste del gobierno para iniciar la expedición. De repente, esta visión del porvenir (no muy rigurosa, después de todo sigue siendo una space opera) se vuelve muy cercana a nosotros.

¿Te ha gustado? ¡Compártelo!:
  • Digg
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google
  • Bitacoras.com
  • E-mail this story to a friend!
  • LinkedIn
  • Live
  • Meneame
  • Netvibes
  • Print this article!
  • Reddit
  • Technorati
  • Tumblr
  • TwitThis

Sobre el autor:  Pasa el tiempo trabajando en el sótano de la oficina de administración central de Flaigrod, donde actualiza el blog oficial del ministerio, tiene alucinaciones con el poster de Lenin que ha estado pegado allí desde hace miles de años, y desde hace unas semanas, traiciona a la Gloriosa Revolución Socialista ayudando en las oscuras maquinaciones del Dr. IO. Extraña la luz solar (+)


Comentarios:

Hay 6 Comentarios para Starship Troopers

Comenta

Bad Behavior has blocked 73 access attempts in the last 7 days.