La moda que vino del espacio
Publicado por Estrellita Mutante | en Space Madness | el 18-06-2008
A menudo nos asombramos con las naves, los marcianos, las vistas de planetas extraños, ciudades y geografía desconocidas, y prestamos menos atención a ciertos elementos que juegan un papel fundamental en la creación del clima en el cine de ciencia ficción: la moda y los objetos.
La pretensión de cualquier película del espacio es mostrar grandes escenas de batallas planetarias, miles de naves, paisajes extraterrestres. Pero más frecuente que esto es la falta de fondos para rodas esas costosas escenas. La mayor parte del metraje de estas cintas ocurre en interiores.
Cuando sucede esto el vestuario, los objetos y el diseño de interiores serán las claves para situar al espectador en ese futuro, o esa realidad alternativa espacial. Mientras que otros géneros, como el western o el cine historicista, han de remontarse a épocas pasadas para situar al espectador en el contexto temporal y espacial, para la ciencia ficción no existen limitaciones de ningún tipo.
No existen referentes estéticos sobre la vida en el espacio para el cine, más allá de los creados por la literatura y, que por tanto, carecían de imágenes. Nos encontramos ante un horizonte indómito en el que la imaginación del creador es lo único que posee.
En la ciencia ficción se juega siempre con una dualidad lo cercano y lo lejano. Por un lado debe existir un percepción de que la narración se encuentra en tiempo y/o en espacio lejana, pero por otro ha de ser lo suficientemente cercana para ser asimilada por el ser humano, de ahí que por muy habitantes de una galaxia muy lejana que sean, son humanoides.
En esta dualidad cerca-lejos se opta normalmente por la ruptura con ciertos elementos de la cotidianeidad, objetos sencillos y de uso diario que toman formas o usos nuevos y extraños. Un ejemplo que me encanta, por absurdo, es el papel que usan en Battlestar Galáctica. No se si se han fijado, pero este papel es octogonal e irregular. Tenemos una superficie plana de papel y sobre ella troquelamos folios octogonales e irregulares. Lo que obtenemos es un montón de folios octogonales e irregulares y miles de puntas de papel sin función aparente.
Para aclarar que significa esto en diseño me gustaría poner el ejemplo de Louis Vuitton. Esta marca se hizo mundialmente famosa por crear las primeras maletas cuadradas, más ajustadas a la forma de plegar la ropa y mucho más eficientes en el uso del espacio (off Topc: las maravillosas maletas de Viaje a Darjeeling son diseño ad hoc de Vouitton). El papel de Galactica ha llevado un carrera inversa, en lugar de evolucionar, involucionan.
Aunque por mucho que me moleste lo absurdo del planteamiento, lo cierto es que el papel juega su función, aparece en cada episodio: documentos, periódicos, libros, cartas. Es el pequeño elemento que abstrae del aquí y el ahora, y nos transporta a un allí.
Existen dos tipos de modas que vinieron del espacio, las del primer tipo corresponden con aquellas que tienen por objetivo alejar el tiempo y el lugar, imaginar como será el futuro o la vida en el espacio. El segundo tipo son cercanas y responden a imaginarios colectivos del pasado.
El primer tipo es el más fascinante, porque responde a diferentes visiones, en la mayoría de casos sin ningún tipo de investigación detrás, de como debe ser la vida en x condiciones geográficas y climatológicas. Haciendo una pequeña reflexión es absurdo imaginar porque una guerrera del espacio necesita un biquini de cota de malla y unas botas altas con tacón de aguja.
Este primer grupo compone la iconografía esencial del género de ciencia ficción y el espacio. Quien sabe porque la ropa en este grupo estaba inspirada en el papel de aluminio. Resulta siempre extraño ver a esos aliens, de aspecto totalmente humano, envueltos en papel de plata cual bocadillo de chorizo. Me pregunto si en verano hace agujeritos en su traje con un palillo para que su piel pueda transpirar.
La imagen que tenemos del espacio es fría, yerma e infinita, y así son sus vestuarios. Grises, plateados, inspirados en los robots y en las naves, en el negro horizonte espacial. Trajes asépticos y una falta absoluta de decoración son las características de este primer grupo: entre la falta de recursos y la pereza desmedida.
El segundo grupo lo forman todas aquellas referencias al pasado y al presente. Elementos cercanos al receptor que juegan la función de aproximación con el espectador a la vez que facilitan el arduo trabajo de imaginar como debería ser la moda. Un espectro tan increíble como amplio de referencias a la moda de diferentes épocas.
Algunas de estas películas son puramente hijas de su tiempo. Presenta un mundo nuevo, futurista, han pasado años y el ser humano ha avanzado en casi todo: medicina, transportes, tecnología, ha conquistado el espacio, su mente y su cuerpo, pero la moda no ha cambiado en absoluto. La pobre agente Anne Lewis en Robocop, además de vivir en un mundo dominado por mega-corporaciones y trabajar para una policía malvada y corrupta tenía que cardarse el pelo cada mañana.
Salvando las distancias Jhonny Mnemonic es una de esas películas hijas de su tiempo. Camisetas cortadas por el cuello, rastas, mallas. Jane, exceptuando por la cota de malla –siempre he querido tener una igual- bien podría haber actuado en Flash Dance.
Aunque se que no me debería salir del tema, cine y televisión, el referente ineludible para esta categoría es Ciberpuk 2020, el juego de rol, que planteó un futuro, ambientado en el 2020, en el que la moda correspondía a la del momento en que fue creado el juego: los 80. Lo que convierte esta creación en una crueldad por obligar a sus personajes a llevar por siempre jamás pelos cardados, hombreras y pantalones bombachos. Un mundo donde los colores fosforitos son ‘lo más chanchi’ es mal lugar donde permanecer.
Existe en el cine de ciencia ficción un caso especial por la genialidad de su planteamiento, sencillo a la par que llamativo. El vestuario de los personajes de Blade Runner no es un mero préstamos de la moda de los años 40. El vestuario nos traslada en la línea temporal hasta el pasado del cine, recuperación el ambiente del género negro. Rachel, con su peinado voluminoso y sus faldas de tubo nos advierte, “cuidado, esto no es solo ciencia ficción, esto es cine negro”, mientras el humo de su cigarro oculta parte de sus facciones.
Para acabar con este breve repaso de la moda que vino del espacio no me quisiera marchar sin comentar la rama que posiblemente te
nga más seguidores, tanto en el bando de los hombres como en el de las mujeres. A nadie le deja frío la visualización de películas como Barbarella. En esta cinta, pensada más como un desfile de moda que como una película, Jane Fonda hace gala de lo más cool de los 60 y 70, los trapitos más modernos, sensuales y pop. Maquillajes y peinados siempre estupendos, por crítica que fuera la situación ella siempre tenía tiempo para arreglase y estar estupenda para correr aventuras espaciales. ¡Ay, Barbarella, que chica del espacio no quisiera ser como tú!
Desde luego nada que ver con lo que el MIT opina que será el futuro traje el espacio:

Por mucho que lo mire me sigue pareciendo una mezcla entre funda de colchón y braga-faja
























